En diciembre de 2017, varios diputados electos que aún no asumían recibieron un correo electrónico de parte de Juan Pablo Wolleter, un ejecutivo de ventas de la empresa Círculo Rent a Car, para ofrecerles un convenio a largo plazo. “Felicitaciones por el gran triunfo”, saludaba Wolleter, quien les detallaba un servicio que ofrecía desde 2013 a los parlamentarios. “Consiste en que cada diputado en forma particular e independiente puede arrendar un auto para su uso personal por todo el período parlamentario y su costo puede ser reembolsado dentro de los gastos que permite la Cámara”, describía en uno de los correos a los que accedió La Tercera.

En total, 18 empresas son hoy proveedoras de este servicio de arriendo permanente. En lo que va de este periodo parlamentario - 2018 a 2022- un tercio de los actuales diputados, 51 representantes en total, tienen contratos con empresas de rent a car por plazos que van desde uno a cuatro años.

El convenio incluye el uso de un auto durante los 365 días del año, con asistencia en viaje, seguros y mantenciones, permiso de circulación y revisión técnica. En algunos casos, considera cambio de auto por uno nuevo cada 80 mil kilómetros de recorrido y renovación de neumáticos. Los vehículos disponibles para arrendamiento son nuevos y las marcas más adquiridas son Volkswagen Tiguan, Toyota Rav 4, Nissan X-Trai, Volvo S60 o Mazda New BT-50. En la lista también hay autos Kia Sportage, Hyundai Tucson, Chevrolet Equinox, Jeep Compass, Chevrolet Dimax, entre otros.

La Tercera tuvo acceso la lista completa de los diputados, la que incluye tarifas pagadas hasta ahora, los meses de cada convenio, la marca y modelo de los autos arrendados y la empresa proveedora (ver infografía). Según estos registros, 51 parlamentarios han tomado el convenio entre marzo de 2018 y abril de 2019. Mayoritariamente pertenecen a RN y a la UDI, pero también hay algunos socialistas y PPD. Cinco de los parlamentarios tienen dos autos en arriendo.

Las tarifas van desde los $ 384 mil a los $ 952 mil al mes. La Cámara ha pagado, hasta abril de este año, un total de $ 425 millones.

El promedio de todos los pagos asciende a $ 770 mil al mes. Si esa cifra se proyectara por 48 meses –los cuatro años de período parlamentario-, el gasto total sumaría casi $ 37 millones, cifra que equivale al precio de 2,3 autos de $ 15,5 millones, del auto Volkswagen Tiguan, el más arrendado por diputados. Si los 51 diputados cumplieran los contratos ya firmados, la Cámara desembolsará unos $ 1.161 millones: 74 autos de $ 15,5 millones. Con una diferencia que quienes defienden este sistema enarbolan: la empresa de rent a car asume el costo de las mantenciones por kilometraje, patentes y seguros y, en algunos casos, neumáticos y TAG. Además, los diputados se eximen de asumir la rápida desvalorización de un automóvil. Un ejecutivo del sector calcula que el valor de un vehículo nuevo cae cerca de un 20% el primer año; otro 20% el segundo año y 15% el tercer año. Al fin de ese período, en una venta recuperan menos de la mitad de su precio, dependiendo del uso dado al vehículo.

Los pagos promedio de los diputados suman 27 UF mensuales. En un rent a car dicen que por un auto medio la cuota promedio llega a 20 UF, lo que depende, en todo caso, de las condiciones de cada contrato. Por ejemplo, un convenio a 12 meses es más caro que uno a tres años. También la renovación de un vehículo por otro nuevo, cada año, eleva en un tercio el valor a pagar Por qué sí; por qué no El convenio para arriendo permanente ha causado polémica al interior de la Cámara. Según cuentan varios diputados, el asunto ha sido tema en almuerzos de bancadas y algunos recuerdan que hace poco el diputado UDI Patricio Melero, frente a algunos de sus pares, hizo ver que este convenio no era procedente, que era preferible ocupar esos fondos en otros requerimientos territoriales de la función parlamentaria y no en un auto para uso personal, lo que en muchos casos termina ocurriendo.

Así lo piensa el diputado RN Andrés Celis, quien define como abusivas las características del convenio.

“A mí me lo ofrecieron desde febrero, una vez que salí electo, y me lo cobraban una vez que yo asumiera. No lo tomé porque lo hallé impresentable. Desde mi punto de vista, si yo lo arriendo es un auto fiscal, porque se paga con platas del Fisco. Y entonces, en estricto rigor debiera ocuparlo solo para mis labores parlamentarias, es decir, cuando haya actividades (…) No podría ir en ese auto a almorzar a la casa de un amigo. Yo preferí asumir ese costo comprando un auto en cuotas por una cuestión de probidad”.

Desde el mismo partido, el diputado Jorge Alessandri, quien tiene el convenio desde marzo de este año, asegura que esta modalidad es un ahorro para el Fisco.

Alessandri afirma que el Legislativo es el único de los poderes del Estado que no asigna autos a sus integrantes: “Me tocó trabajar en el poder Ejecutivo y ahí te asignan un auto. En el Poder Judicial también.

Y obviamente administrar 155 autos para la Cámara era un tremendo desgaste y una tremenda logística. Por eso en la Cámara, en vez de pasarte un auto fiscal, existe esta opción de que cada parlamentario lo arriende y rinda ese arriendo. Eso le saca toda la pega de oficina a la Cámara y a mi juicio es una buena decisión”, afirma. El diputado destaca que este sistema incluye revisiones, TAG, seguros y neumáticos. “Si sumas todos esos ítems, es conveniente.

A mí me convenía como parlamentario y estoy seguro que le conviene al Fisco”. Otros parlamentarios también creen que para la Cámara tener una flota de autos propios es una mala decisión, por su alto costo de mantención y rápida depreciación.

El ex PS Patricio Rosas -usuario del servicio con contrato por un año, pero que piensa extender hasta 2022-, cree que este conve- nio lo debieran usar todos los congresistas. “Es el modelo externalizado más transparente que se puede tener”, dice. “Creo firmemente que ese modelo debiera ser para todos los congresistas, de modo que no se aumente el patrimonio durante el ejercicio”, agrega.

Si los 155 diputados arrendaran durante cuatro años autos a un valor de $ 770 mil mensual, la Cámara gastaría $ 5.700 millones. El monto equivale a una flota de 367 autos de $ 15,5 millones.

El diputado RN Frank Sauerbaum, del distrito 19 del Biobío, también defiende estos convenios.

“Yo represento a 23 comunas.

De estas, 20 son rurales, o sea campo. No puedo tener un auto más barato que haré pedazos en dos semanas porque no tengo ningún camino pavimentado. Ñuble tiene el 24% de los caminos pavimentados”, explica. “Yo no tengo la misma realidad que el gallo que vive en Viña –agrega

Sauerbaum-, porque su auto lo usa dos kilómetros para llegar al Congreso. Yo tengo que manejar seis horas para llegar al Congreso si es que me voy en auto”. El diputado por el Biobío dispara contra otros diputados: “Todos estos gallos del Frente Amplio que critican tanto son todos de Santiago y todos viven ahí a dos cuadras de La Moneda y andan en Metro. Entonces cuando yo les digo que me gasto 1 millón de pesos en bencina, todos me dicen, te andái tomando la bencina”.

Diego Schalper, el diputado del distrito 15 de la VI Región, explica lo mismo: es un parlamentario cercano a Valparaíso y que, por tanto, no se mueve en avión, sino en auto. Su distrito lo componen trece comunas. “Yo prefiero un auto arrendado a cuatro años, con tal de que el precio fuera más barato, sin cambio de auto, y de esa forma tenemos la tranquilidad de que es un bien que uno necesita.

Los parlamentarios tenemos que estar disponibles en nuestros distritos.

Y salvo que crean algunos que podemos volar o que tengamos alas, evidentemente es que uno pueda disponer de un vehículo para movilizarse. Lo que la gente agradece es que uno pueda estar disponible”, dice. En la información proporcionada por la Cámara, Schalper gastó $ 620 mil el último mes en su convenio, $ 300 mil menos que los contratos más onerosos.

El diputado UDI Javier Macaya contrató este sistema hace dos meses.

“Lo empecé este año fundamentalmente porque necesitaba movilizarme hacia el distrito y hacia mi lugar de trabajo. Yo creo que es un tema que no tiene mucho que ver con conveniencia. Y es algo que, dentro de la nutrida normativa que existe en esta materia, está permitido. Ha sido regulado por el Consejo de Asignaciones Parlamentarias”. Macaya aclara algo más: “Yo mi auto en arriendo lo ocupo solamente para el trabajo parlamentario”.

El diputado Álvaro Carter no está de acuerdo con el convenio, aunque opina que cada diputado debe optar por su conveniencia: “Tal como decidí no viajar con dineros públicos mientras yo sea diputado, también opté por no utilizar esta vía y comprar mi auto con los dineros que recibo como parlamentario, justamente para evitar cualquier tipo de cuestionamientos”.

El parlamentario de Evópoli Francisco Undurraga, representante del distrito 11 de la Región Metropolitana, hace hincapié en la seguridad.

“Yo encuentro que es un buen convenio, que presta un buen servicio y que les da tranquilidad a cada uno de los diputados que lo usamos, en términos de que los autos se mantienen y viajamos seguros. Si usted pide el registro durante el mes de febrero puede ver que yo durante ese mes no hice actividad legislativa, no ocupé el auto”.